domingo, marzo 25, 2007

La imagen es un texto


En esta clase abordamos la lectura de Lorenzo Vilches, La imagen es un texto. Inicia dándonos dos versificaciones de la semiótica:
  • Semiótica estructuralista - generada a partir de los estudios franceses e italianos
  • Semiótica pragmática - dominada por el área anglosajona.
La semiótica estructuralista ha estudiado los componentes del signo, así como la relación entre los diferentes signos. Hjelmslev habla del signo bajo el concepto de relación, ampliando así su propio campo teórico: el plano del significante se convierte en plano de la expresión y el plano del significado se convierte en plano del contenido. Con esto el signo asume la significación como un acto. qye pone en movimiento dos términos: significante y significado. El resultado de esta unión es el signo. De modo que el lenguaje y toda semiótica se define como una función que liga dos planos solidarios. El valor del signo está determinado por su entorno (Hjelmslev, 1968)

La noción de texto de halla también ampliamente teorizada por la lingüística textual y la pragmática que lo han seleccionado como objeto de análisis. El texto debe ser considerado como el medio privilegiado de las intenciones comunicativas. Se trata de un todo discursivo coherente por medio del cual se llevan a cabo estrategias de comunicación.

El texto es "el trazo de la intención concertada de un locutor de comunicar un mensaje y de producir un efecto" (Schmidt, 1973)

La pragmática se realiza en la lingüística textual, cuyo objeto de estudio es el texto designado en el proceso comunicativo. La teoría del texto tiene como punto de partida el propio acto de comunicación.

Si se reconoce el texto como unidad de comunicación, la unidad pertinente en semiótica no es ni el signo ni la palabra, sino el texto. Para la lingüística, el texto es el signo lingüístico primario.

El texto, como lugar de una producción e interpretación comunicativa es una "máquina semántico-pragmática que pide ser actualizada en un proceso interpretativo cuyas reglas de generación coinciden con las propias reglas de interpretación". (Eco, 1979)

El texto viene después de la expresión oral: es decir, el discurso. Aquí, el texto que se deriva de la unidad máxima que determina el texto. Esto permite que se puedan construir unidades de análisis, como si se tratara de reconstruir la gramática de un texto.

Se trata de interpretar la imagen "como productividad" y destacando en el texto icónico tanto sus propiedades de enunciado como de enunciación. El texto puede ser estudiado como un conjunto de procedimientos que determinan un conjunto discursivo, como una representación semántico sintáctica.

Desde el punto de vista de la lectura de la imagen, un texto puede describirse como una unidad sintáctico/semántico/pragmática que viene interpretada en el acto comunicativo mediante la competencia del destinatario. Un tipo de modelo textual pertinente al análisis de la imagen en el contexto de la comunicación de masas deberá contar con cinco niveles:
  1. Nivel de la materia de la expresión.
  2. Niveles propiamente textuales de la imagen o isotopías visuales.
  3. Los aportes de la teoría de la enunciación y la teoría del discurso.
  4. Las estructuras narrativas.
  5. Los niveles de género.

Niveles productivos del texto visual

1. Nivel de producción material de la imagen

Corresponde a la expresión visual. La producción de la imagen aquí se limita a manipular materiales visuales como colores, tonos, líneas y formas todavía no significantes. Es la manifestación material de un texto visual antes de que la sustancia pueda producir una forma concreta de lectura.

2. Elementos diferenciales de la Expresión

En este nivel pueden estudiarse los traos diseñados, los códigos de reconocimiento de las marcas sintácticas y gráficas, tales como el punto, la línea, el círculo, el triángulo. En general, modificaciones estables de formas reconocibles aunque incompletas, anteriores a la coherencia que confiere la unidad textual.

3. Niveles sintagmáticos

El lector se encuentra aquí con operaciones complejas pero separables. Se dan las diversas figuras iconográficas dentro del cuadro de una fotografía o pintura.

5. Niveles intertextuales

Todas las transcripciones en discursos narrativos pueden ser estudiadas como operaciones textuales que actúan como instrumentos multifuncionales. Es descrito como contextual y funciona como una gramática definida en el momento en que el lector debe desambiguar el mensaje del texto que tiene delante de sí.

6. El mecanismo del tópico

Aquí se habla de los mecanismos de coherencia, tanto productivos como interpretativos. Es el trabajo de hipótesis y abducción de un lector o destinatario. Funciona, también como una marca fija de secuencias o sintagmas narrativos amplios como "marca inicial", "intermediaria", "final" y puede ser sintáctica o/y pragmática.

7. El género como mecanismo macrotextual

Es la actualización, precisa y determinada, de una gran superficie de textos visuales caracterizados por un género determinado.

8. Tipologías de géneros

Las tipologías de género son verdaderos mecanismos de funcionamiento social de la comunicación de masas. En este nivel deberían estudiarse los diversos aspectos de la estrategia comunicativa de los géneros.

Coherencia del texto visual

Estudiar la imagen como un discurso visual exige analizar la organización lógico-semántica de las isotopías que aseguran su coherencia tanto en el plano de la expresión como en el del contenido. El concepto de isotopía a sido definido por Greimas como una conceptualización operativa según la cual ésta designa toda iteración de una unidad semiótica. El juego de las isotopías se puede establecer tanto en el plano del contenido como en el plano de la expresión. La relación que se establece entre estos planos constituye una función semiótica.

En el concepto de isotopía se distinguen dos momentos teóricos: el primero se refiere a la iteratividad en una cadena sintagmática de los clasemas que aseguran al discurso-enunciado su homogeneidad.

Estructuras de la imagen

Para Bertin, la unidad elemental de la imagen es la mancha, que está compuesta deespacio y color. La unidad intermedia de lectura se da cuando dos manchas se ponen en relación. Existe una mancha englobante llamada soporte, superficie o fondo. Sus diferencias mínimas pueden ser estudiadas como semas de espacialidad y coloración que constituyen un estrato isotópico que aportan una coherencia mínima en la manifestación del texto visual.

Esta isotopía mínima se constituye en el soporte visual, antes de ser "iconizada", es decir, en un nivle puramente plástico, presignificativo.

El texto visual se forma gracias a una negociación entre diversas variables que determinan la isotopía producida. Una imagen está atravesada por una complejidad isotópica: variables de naturaleza diferente y en permanente interacción. Las isotopías son leídas en un contexto por un lector.

La coherencia discursiva e relación con la imagen supone que se va más allá de la dimensión perceptiva para acceder a la dimensión cognoscitiva. La dimensión congnoscitiva de la imagen, a su vez, es posible porque a través del predominio del código de la semejanza perceptiva se da un contrato enunciativo donde participan ambos polos de la comunicación.


Vilches, Lorenzo. La imagen es un texto. La lectura de la imagen. Paidos: México, 1991.

martes, marzo 20, 2007

Encoding/Decoding


En esta clase hablamos de Stuart Hall: Encoding/Decoding. En esta lectura se critica al modelo tradicional de comunicación (emisor-mensaje-receptor). Él plantea proceso basado en los momentos de producción discursiva: producción-circulación-distribución-consumo-reproducción, donde si ningún significado es adquirido, no existe el consumo y el efecto. También es importante mencionar que en este intercambio comunicativo están presentes dos elementos importantes: la codificación y la decodificación.

En el efecto del mensaje, su formulación debe apropiarse de discursos que sean significativamente decodificados. Para ello intervienen la influencia, la instrucción o la persuasión con una compleja consecuencia cognitiva, emocional, ideológica o de comportamiento.

Se dijo que en base a este modelo, en sí no existe una decodificación sino una recodificación, porque el receptor construye sus propios mensajes en base a los adquiridos.

En todo mensaje se pretende el crear una codificación y decodificación que sea simétrica, que lo que se quiere transmitir sea interpretado en el mismo nivel a como fue emitido, y todo ello depende en parte de la identificación de los códigos, si falta una correspondencia provoca las distorsiones.

El término de códigos visuales naturales y realistas es el resultado de una práctica discursiva, donde no se revela la transparencia de un código, sino la universalidad y habituación del uso de los códigos. Así, “la articulación de un signo arbitrario, verbal o visual, con el concepto del referente es el producto no natural sino convencional, donde se requiere la intervención y apoyo de los códigos”.

En la lingüística se emplean los términos de denotación y connotación. En la denotación se habla sobre el sentido literal del signo, donde se confunde al compararlo como la realidad. La connotación es empleada para referirse a significados asociativos y convencionales.

En esta lectura se les emplea de forma combinada para el discurso. Así se les emplea como herramientas analíticas para poder distinguir en los contextos los diferentes niveles de intersección entre las ideologías y los discursos.

En el nivel denotativo, los códigos son cerrados y limitados; mientras que en la connotación los signos codificados intersecan con códigos semánticos de la cultura.

De esta forma se llegó al tema del desentendimiento o la falta de efectividad en la comunicación. El autor menciona que esto se debe a la falta de operatividad con los códigos dominantes o preferidos del espectador. Por ello se deben establecer limites y parámetros donde la decodificación va a operar. De lo contrario los espectadores interpretarían lo que quisiesen en un mensaje, entrando así, a la comunicación sistemática distorsionada.

Stuart Hall identifica tres posiciones hipotéticas que pueden ser construidas en la decodificación:
  1. Hegemónica dominante: el observador opera dentro del código dominante. Aunada a esta posición también se encuentra el código profesional, el cual sirve para reproducir definiciones dominantes.
  2. Código negociado: existen elementos adaptados y opuestos, en base a una lógica particular.
  3. Código oposicionista: el espectador es capaz de entender el sentido literal y connotativo del discurso pero lo decodifica de una manera globalmente contraria.

Hall, Stuart. Encoding/Decoding. Culture, Media and Language. Londres: Hutchinson, 1980.

lunes, marzo 05, 2007

Lingüística y poética


En esta ocasión leímos una parte de Lingüística y poética, de Roman Jakobson. Él nos habla principalmente sobre la relación de la poética y la lingüística. Nos dice que el objeto principal de la poética es la diferencia específica del arte verbal con respecto a otras artes y a otros tipos de conducta verbal, tiene un puesto preeminente dentro de los estudios literarios. Trata de problemas de estructura verbal y puesto que la lingüística es la ciencia que engloba a toda la estructura verbal, se considera a la poética como una parte integrante de aquélla.

Muchos rasgos poéticos forman parte, no sólo de la ciencia del lenguaje, sino también de toda la teoría de los signos; de la semiótica en general. Esta afirmación es válida para el arte verbal y para todas las variantes de la lengua, puesto que comparte muchas propiedades con cualquier otro sistema de signos, e incluso con todos ellos (rasgos pansemióticos).

La cuestión de las relaciones entre la palabra y el mundo no concierne en exclusiva al arte verbal, sino a todo tipo de discurso. Los valores de verdad, como “entidades extralingüísticas”, exceden los límites de la poética y de la lingüística en general.

Los estudios literarios, con la poética al fre
nte, consisten –al igual que la lingüística– en dos grupos de problemas: sincrónicos y diacrónicos. La descripción sincrónica considera, no sólo la producción literaria, sino también aquella parte de la tradición que ha permanecido viva o ha sido revivida durante una determinada etapa.

Asimismo, el lenguaje debe ser investigado en toda la gama de sus funciones. Se debe definir el lugar que ocupa la poética dentro de las otras funciones, y para ello se requiere analizar los factores que forman parte de cualquier hecho del habla, de cualquier acto de comunicación verbal. El hablante envía un mensaje al oyente. Para que sea operativo, ese mensaje requiere un contexto al que referirse, susceptible de ser captado por el oyente y con capacidad verbal o de ser verbalizado; un código común a hablante y oyente y por último, un contacto, un canal de transmisión y una conexión psicológica entre hablante y oyente, que permita a ambas entrar y permanecer en comunicación.


Cada uno de esos seis elementos determina una función diferente del lenguaje. La diversidad no se encuentra en el monopolio de una de estas funciones varias, sino en un orden jerárquico diferente. La estructura verbal del mensaje depende de la función predominante básicamente.

La tarea primordial de numerosos mensajes es la función llamada referencial, orientada hacia el contexto.

Otra es la función emotiva o expresiva, enfocada hacia el hablante, la cual aspira a una expresión directa de la actitud de éste hacia lo que está diciendo. El estrato puramente emotivo de una lengua está representado por las interjecciones, que difieren de los medios de un lenguaje referente por su patrón sonoro. La función emotiva puesta en manifiesto en las interjecciones está en las locuciones a su nivel fónico, gramatical y léxico.

La orientada hacia el oyente es la función conativa, la cual encuentra su más pura expresión gramatical en el vocativo y el imperativo, que desde el punto de vista sintáctico, morfológico y fonológico, se desvían de otras categoría nominales y verbales.

Según Bühler, el modelo tradicional del lenguaje se reducía a esas tres funciones (emotiva, conativa y referencial), y los tres ángulos de este modelo (la primera persona del hablante, la segunda del oyente y la tercera, alguien o algo ya mencionado, mensaje). Sin embargo se observan tres nuevos factores constitutivos de la comunicación verbal y tres funciones del lenguaje correspondientes.


La función fática se refiere a los mensajes cuya función primordial es establecer, prolongar o interrumpir la comunicación, para comprobar si el canal funciona, para atraer o confirmar la atención continua del interlocutor o para prolongar la comunicación.

La función metalingüística se encuentra presente siempre que el hablante y/o el oyente necesitan comprobar si emplean el mismo código, fijando la atención del habla en el código.

La tendencia hacia el mensaje como tal es la función poética, que no puede estudiarse con efectividad si se la aparta de los problemas generales del lenguaje. Sirve para profundizar la dicotomía fundamental de signos y objetos a base de promover la cualidad evidente de aquellos.


Jakobson, Roman. Lingüística y poética. Madrid: Catedra, 1981.

jueves, marzo 01, 2007

La imagen visual: su lugar en la comunicación


Esta vez abordamos la lectura de E.H. Gombrich, La imagen visual: su lugar en la comunicación. Comienza narrándonos el hecho de que la imagen se está imponiendo a la palabra escrita, dentro de este suceso las posibilidades de la imagen en la comunicación son dos: qué puede y qué no puede hacer mejor que el lenguaje hablado o escrito.

Karl Büler propone tres divisiones del lenguaje las cuales distinguen las funciones de expresión, activación y descripción (síntoma, señal y símbolo). Decimos que un acto de habla es expresivo si nos informa del estado de ánimo del hablante; por otra parte, puede estar concebido para despertar o activar un estado de ánimo en el destinatario. En la función descriptiva, la persona que habla puede informar a otra de su situación pasada, presente o futura, observable o distante, real o condicional; todo esto mediante términos lógicos que dan al mensaje la capacidad de formular inferencias lógicas (silogismos).

La imagen visual tiene supremacía en cuanto a la capacidad de activación, su uso con fines expresivos es problemático y carece en general de la posibilidad de ponerse a la altura de la función enunciativa del lenguaje.

Asimismo, recordemos cuántas cosas damos por sentadas cuando buscamos el mensaje en una imagen. Éste depende siempre de nuestro conocimiento previo de las posibilidades. Sólo podemos reconocer lo que ya conocemos. El contexto tiene que estar apoyado en expectativas previas basadas en la tradición. Cuando se rompen esos vínculos, la comunicación también falla.

La posibilidad de hacer una lectura correcta de la imagen se rige por tres variables:

* Código
* Texto
* Contexto

El apoyo mutuo del lenguaje y la imagen facilita la memorización. El uso de canales independientes, garantiza la facilidad de reconstrucción. Ésta es la base del antiguo "arte de la memoria".

En esta lectura encontré una frase que me llamó mucho la atención: "el valor real de la imagen estriba en su capacidad para transmitir una información que no pueda codificarse de ninguna otra forma". Realmente no había pensado mucho al respecto, pero efectivamente pienso que el no poder expresar la información de ninguna otra forma (lo suficientemente explícita) mas que en una imagen, es lo que la hace realmente funcional.

La información que se extrae de una imagen puede ser totalmente independiente de la intención de su autor. La interpretación por parte del autor de la imagen ha de ser siempre correspondida por la interpretación del observador. Ninguna imagen cuenta su propia historia.

No podemos separar el código del contenido. Cuanto más fácil es separar el código del contenido, más podemos basarnos en la imagen para comunicar un tipo particular de información. Un código selectivo del que se sabe que es un código permite al autor de la imagen filtrar ciertos tipos de información y codificar sólo las características que tienen interés para el receptor. Una representación selectiva que indique sus propios principios de selección será más informativa que la réplica.

Por otra parte, la escritura no es sino una de varias formas de simbolismo convencional, cuyo significado hay que aprender para comprender el signo. Se nos puede condicionar fácilmente para que respondamos a signos tal como respondemos a cosas vistas. El signo convencional puede absorber el potencial de activación de la imagen visual.

El símbolo transmite y oculta al mismo tiempo más que el medio del discurso racional. El símbolo posee un aspecto diagramático, es decir, la capacidad para transmitir relaciones con más rapidez y eficacia que una cadena de palabras.

En la teoría de la comunicación se distinguía el síntoma expresivo de las emociones de la dimensión de activación o descripción. Los críticos populares que hablan del arte como comunicación suelen dar a entender que las mismas emocionoes que dan origen a la obra de arte se transmiten al espectador, que a su vez las siente. Esta ingenua idea ha sido criticada por varios filósofos y artistas.


Gombrich, E.H. La imagen visual, su lugar en la comunicación. E. Debate: Madrid, 2000.